jueves, 25 de marzo de 2010

Los elementos de la música

Cuando un compositor crea una pieza musical, trabaja con varios elementos importantes que son básicos para la música. Estos elementos son : la melodía, el ritmo, la textura, la armonía y el timbre; otros elementos serían la forma, la velocidad o el tempo de la música, la dinámica o intensidad, etc. La manera de presentar y combinar estos elementos básicos en la música, es lo que determina el estilo de la música, que ha sido diferente dependiendo de las épocas históricas, de las zonas geográficas, de los compositores, etc.

La melodía

Para muchos oyentes, la melodía es el ingrediente más importante de una obra musical. Básicamente una melodía es una sucesión de sonidos de diferentes alturas (graves, agudos), organizados de tal manera que tengan un sentido musical para el oyente.

La melodía es inseparable del ritmo, puede existir un ritmo sin melodía pero no al revés. Por lo que podremos decir que una melodía es una sucesión de sonidos de distinta altura y duración, animados por un ritmo.

Una melodía está compuesta por unidades que se conocen con el nombre de frases o periodos, y a su vez, las frases están compuestas por unidades más pequeñas llamadas motivos, o células melódicas, que son las unidades más pequeñas con sentido musical, que sirve de núcleo para la formación de un tema o un desarrollo posterior.

La reacción que una melodía produce en cada persona es diferente, así lo que para uno tiene un sentido musical, para otro es un grupo de sonidos sin sentido alguno. Una melodía El ritmo

Podemos definir el ritmo como las diversas maneras en las que un compositor agrupa los sonidos y los silencios, atendiendo principalmente a su duración ( largos y cortos) y a los acentos.

El elemento más básico del ritmo es el pulso, el pulso organiza el tiempo en partes iguales con la misma duración y con la misma acentuación, (uno, dos, tres, cuatro, ....).

Al igual que los ritmos en la naturaleza, como el movimiento de los planetas, la sucesión de las estaciones o el pulso del corazón, el ritmo musical suele organizarse en patrones de recurrencia regular. Dichos patrones controlan el movimiento de la música y ayudan al oído humano a comprender su estructura. La unidad rítmica básica por excelencia es el pulso, un patrón espaciado regularmente que se parece al ritmo de un reloj. En la mayor parte de la música de baile y en la popular, el pulso aparece de forma explícita, a menudo por medio del batir de los tambores o mediante un patrón de acompañamiento regular. En músicas más complejas, el pulso sólo está implícito. El tempo de la música determina la velocidad del pulso.

que una persona percibe como de gran poder expresivo, puede no conmover a otra en absoluto.

La armonía, bajo una concepción vertical de la sonoridad, y cuya unidad básica es el acorde, regula la concordancia entre sonidos que suenan simultáneamente y su enlace con sonidos vecinos.

La métrica, se refiere a la pauta de repetición a intervalos regulares, y en ciertas ocasiones irregulares, de sonidos fuertes o débiles y silencios en una composición.